miércoles, 30 de abril de 2008

Intolerante a la intolerancia

Hace menos de cuatro días fui testigo de una charla muy interesante. Un amigo con tendencias a la mochez más extremas (ojo: tendencias) y otro amigo ciertamente muy liberal comenzaron a discutir sobre educación sexual en los menores. El primero dijo que nunca en la vida daría un condón a sus hijas, pues promovería su promiscuidad y que se embarazaran a los 12 años, mientras el segundo decía que precisamente para que no embarazaran a los 12 años, les hablaría a sus hijas sobre cómo cuidarse.

No voy a discutir sobre ese punto específico, sino que me llamó la atención que al finalizar la discusión ambos se catalogaron mutuamente como intolerantes.
Intolerancia. La misma palabra que utilizan en la tribuna del Senado, tanto legisladores del PRD como del PAN y el PRI. Un adjetivo tan subjetivo, aplicable a toda circunstancia y deslegitimador a toda propuesta que puede ser usado como decir que algo es feo o bonito. ¿Qué tendencia es más intolerante? ¿La izquierda en pro de los derechos de los individuos o la derecha en contra del libertinaje?

Durante la Universidad el texto sobre el tema que más impresionó fue escrito por John Locke, por el siglo XVII y cuyo nombre es: Ensayo sobre la tolerancia. Es un libro escrito durante los años 1600 y tantos, por lo que es asombrosa la lucidez del autor para expresar su punto de vista, tomando como eje central de la discusión sobre la tolerancia religiosa. En una sociedad donde sólo había cristianos, Locke asevera que deben de respetarse otros credos, que el Estado debe ser garante de ello y no sólo eso, sino que a los católicos intolerantes no puede aplicárseles tal principio.

Respecto al punto del que les comentaba sobre la discusión de mis amigos, yo creo que la derecha en su forma más radical es más intolerante que la izquierda en su forma más radical. En una situación hipotética, en la que se encuentren el cura más opus dei del opus dei y el anarquista más anti Estado de la Liga Anarquista Mundial, creo que los argumentos menos insensatos provendrán del anarquista. Es una cuestión discutible y variará por tema, pero en forma general, el hecho de que el sustento último de la derecha sean cues
tiones basadas en la Fe y no en la razón, provoca que no se discutan sólo ideas sino posturas irreconciliables.

Dicho de otra forma, si el anarquista y el sacerdote discuten sobre el aborto, el primero comenzará diciendo que cada persona es responsable de su propio cuerpo y que nadie, ni el Estado ni nadie tienen capacidad para decidir lo que esa persona quiera hacer. Por su parte, el sacerdote partirá de un principio religioso: Dios nos da la vida y nadie puede quitarla. El sacerdoet pone fuera de su discusión si existe un Dios, si es éste o uno de sus súbditos el que nos da la vida o si el Dios verdadero (suponiendo que no sea el suyo) sí nos da derecho a quitar la vida. Llegará un punto de la discusión en el que el anarquista aceptará que una persona no quiera abortar si esta persona no lo decide así, mas el sacerdote nunca aceptará que alguien quiera abortar sólo porque así lo decide.


Es un tema largo y encontrar al verdadero y más intolerante será difícil en cada uno de los temas. El punto básico para ser tolerante es estar abierto a escuchar las opiniones de los demás, a decir el clásico dicho de Bora Milutinovic: Respeto opinión, pero no comparto, y a saber a conciencia que lo que se discute en toda discusión son ideas, no personas. Yo puedo estar a favor o en contra del aborto, pero no estar a favor o en contra de alguien que se practica un aborto.

Ahí viene un hueco importantísimo, que mal llenado puede terminar en tragedias como el Holocausto, la formación del Ku Kux Klan o Al Qaeda.
No creo que esto último sea incongruencia.

Todo el mundo occidental actual condena la violencia injustificada. Incluso en algunos casos llegamos a condenar aquella que es justificada, dígase la que ejerce legítimamente el Estado. Sin embargo, creo todos podemos discutir ideas sobre el tipo de
sociedad que traen los emos, los homosexuales o los drogadictos, pero siempre tomando como punto de partida que discutimos sobre esos temas como conceptos y no como personas.

Yo puedo ser tolerante y estar en contra de la forma de ser del concepto tradicional de un judío, pero esa misma tolerancia me abre la puerta a que pueda discutir sobre lo que pienso y no tratar de exterminarlos por pensar distinto a mí.


Finalmente, de todo el tema de la tolerancia me causa algo de ruido la falta de lógica en cierta paret de la discusión de este tema. La tolerancia trae dentro de sus posturas un contra argumento cíclico contra ella misma. Una persona completamente tolerante deber serlo ante todo tipo de posturas, incluso aquellas intolerantes. He ahí la importancia de distinguir entre ideas y discusiones con personas y hechos. Algunos pensarían que si fuésemos completamente tolerantes a los emos, también deberíamos serlos a aquellos que piden su exterminio. En este último caso, creo lo más importante es escuchar razones y no aplaudir hechos, y en caso contrario esperar que el Estado use la fuerza legítima que posee para evitar que sean exterminados.

sábado, 26 de abril de 2008

Son los incentivos, Estúpido!!!

Al nacer en un país como México, la mayoría de los ciudadanos hemos fomentado la corrupción. Todos hemos escuchado experiencias sobre personas que han dado mordidas, en algunos casos muchos de nosotros lo hemos hecho por pasarnos un alto o tener miedo al alcoholimento, y en otros casos se ha llegado a niveles más altos.

Algunas personas han interpretado la corrupción como una cuestión de valores. El policía que me acepta la mordida es corrupto porque es un ratero en potencia. El ciudadano que da la mordida lo hace porque es una mal ciudadano que no respeta la convivencia acorde a las reglas en términos generales.

Uno de nuestros graves problemas es la falta de un Estado de Derecho. Esto es que exista una justicia pronta y expedita. Que si me roban mi cartera no tendré que hacer un trámite de meses y meses para que al final no la encuentre. Eso me incentiva a evitar hacer ese trámite, pues finalmente no la voy a encontrar. El incentivo correcto sería dar la oportunidad de hacer un trámite sencillo, pero que me brindase una esperanza (aunque fuese muy pequeña) de poder encontrar lo que me robaron.

La corrupción implica dar un cauce equivocado a las leyes e instituciones existentes. Esto va desde querer hacer más fácil un trámite por medio del dinero, hasta desviar fondos públicos para benenficio personal. Esto implica que aquellos recursos que eran destinados en un origen para el de la mayoría de nosotros, al final terminasen en los bolsillos de una sola persona. La lógica es igual en las mordidas a los policías. En teoría, la multa que mereceríamos por haber quebrantado una ley debería terminar en las arcas del gobierno, para que este a su vez pudiese realizar acciones que beneficiarían a toda la ciudad, pero termina en el bolsillo del policía corrupto.

La neta no me creo aquello de que la corrupción sea una cuestión de valores. Me parece un posicionamiento demasiado subjetivo, iluso y hasta tonto. Creyendo que con educación cívica podrá cambiarse todo con el pasar del tiempo me parece tierno y noble, pero irreal. La gente que corrompe al policía lo hace porque sabe que es la solución más sencilla. En este sentido, ¿ por qué no hacer parte del sistema una solución sencilla?

El siguiente ejemplo me parece muy ejemplificativo. Yo tengo prisa por llegar al trabajo o a mi examen final en la uni porque voy retrasado diez minutos . Por ese hecho, me paso dos altos. De repente escucho las sirenas y me detengo. El poli me echa un rollo de otros cinco minutos, con lo que mi retraso se extiende a 15 minutos, lo cual implica un contrato menos o dos puntos menos en mi calificación del examen. De repente el policía me dice que me tiene que llevar al corralón por X circunstancia. Realmente me conviene eso? Si llego al trabajo puedo conseguir 500 pesos diarios y si paso mi examen me ahorro 2000 pesos de la materia en la universidad privada que estudio. ¿qué es más fácil? Darle 200 pesos al policía y todos felices y contentos. Esto aunado a que me ahorraré el costo de salirme del trabajo o la uni otro día para ir a tránsito y pagar mis 230 pesos de multa y 400 del traslado al corralón, lo cual me llevará 4 horas de mi vida.

Esta situación es en demasía normal. Pero qué pasaría si en lugar de pensar en el trámite, podría pedirle una disculpa al policía y pagar mi multa en el momento con una tarjeta de débito (método usado en el DF que me parece súper eficiente). En lugar de darle varo al poli, pago mi multa, contribuyo al fisco, no voy al corralón y no tengo que perder por el tiempo perdido para sacar mi coche.

Eso ocurre también porque el policía sabe que aceptar (no sólo pedir) mordida no le genera ningún gasto. Ellos no tienen el riesgo de que los corran y pueden ganarse 200 pesos más al día con mi caso, más los otro 8 casos que llegarán a atender. Lo que fomenta la corrupción no son los valores con los que nacen los ciudadanos de algún lugar (aunque influye de manera general), sino el arreglo institucional que exista en el ambiente. O en ese caso, ¿por qué cuando los mexicanos salen de su país, súbitamente dejan de dar mordidas? Porque saben que no se las aceptarán y porque saben que pueden meterse en un problema mucho peor.

Tenemos un problema de corrupción y hay dos alternativas: modificar el sistema de incentivos para ver resultados en dos años o incentivar cuestioens de valores y cosas así para ver el resultado en 20 años. Durante los años he leído mecanismos que han usado en otros países para reducir este factor, pero los más importantes me parecen:

1. Mejorar la situación laboral de las personas susceptibles de ser corruptas. Esto va desde la señora en la ventanilla del trámite para sacar el acta de nacimiento, IFE o permiso para construir, hasta el alto funcionario que tiene una empresa de galletas y puede autocontratarse. La lógica es dar el mejor trabajo posible, por medio de opciones ventajosas para conseguir casas, un bono anual superior a la prestación de ley o un posicionamiento mediático que permita al funcionario alto ascender acorde con su trabajo. Esto orillaría a que estas personas hagan lo posible por no perderlo y no arriesgar su excelente situación laboral.

2. Imponer mecanismos de sanción eficaces a funcionarios corruptos. Esto se refiere a que en situaciones de corrupción en el nivel más baja, se inhabilite automáticamente a los policías o personas de la ventanilla. Esto es que puedas perder tu trabajo por aceptar 100 varos, situación por la que no aceptas los 100 varos. En niveles más altos esto debe ser reflejado en quitar al funcionario del puesto e incluso privarlo de la libertad si se le descubre algo, y no como ahora que puedes torcer las leyes y al final con un buen abogado te llevas 20 años el juicio.

3. Imponer mecanismos de sanción eficaces a ciudadanos corruptos. Si yo al ofrecerle dinero al policía corro el riesgo de tener que pagar el triple de multa, preferiré mantenerme callado e intentar irme de la manera más sencilla. Aquí algunos pensarán que no es posible, por el hecho de que el policía no denunciaría el hecho. Sin embargo, con un grupo de uniformes de policías a lo que aleatoriamente se les asignan micrófonos, esto podría controlarse. Con el 5 o 10% de probabilidades reducirás los incentivos a que el ciudadano trate de corromper al policía.

4. Correcta difusión de los resultados. Este punto es poco abordado, pero también es vital. En un esquema donde las multas o los trámites se paguen como debe de ser, es necesario que la población vea que el pago de esas multas se va a algo útil y no al bolsillo de otro funcionario. Hacerme sentir bien porque con el pago de mi multa de cuando iba tarde al trabajo, se pudieron mejorar las vialidades para que no se me ponche una llanta por un bache.

5. Esquemas institucionales y autónomos para castigar. Esto quiere decir que el triunfo de tal o cual candidato no afectará los arreglos institucionales que existen, o que si lo quiere hacer le costará demasiado trabajo. Para evitar que si mañana un presidente o gobernante logra esto, en 18 años el nieto de López Portillo entre con las mismas reglas y no joda lo que ya se hizo, o en su caso, que el sistema para cambiar estas cosas sea un proceso complicado.

Si bien son soluciones que requerirían cambios diametrales en el esquema de las ciudades, siempre puede empezarse con algún objetivo sencillo y específico. No tratar de un día a otro evitar toda la corrupción, pues hasta en los países más avanzados se llega a dar. El caso es ir por objetivos pequeños, como decir que se pretenderá disminuir el número de multas por accidentes de tránsito en determinada colonia o eliminar el número de mordidas para agilizar los trámites de construcción.

A nivel federal noto un gran número de ambios, con todo y los hijos de Martha o cosas así, tristemente a nivel local me parece un problema que seguirá, pues las mismas élites son comparsas de un sistema corrupto que los beneficia.

sábado, 19 de abril de 2008

Me violento


Hace poco una organización de jóvenes llamada G21 me invitó a participar como jurado en una fase de su concurso de debate estudiantil, realizado en el Congreso de la Unión . Este grupo organiza anualmente un Concurso de Debate Internacional, con la participación de representantes de varios países de América Latina.

Los participantes son en su mayoría chavos de prepa, por lo que si bien se preparan arduamente, en algunos casos los tópicos son abordados de manera muy superficial.
En la final se enfrentaron dos equipos buenos en demasía y esta última ronda fue sumamente interesante. Los chavos se prepararon muy bien, y en este caso el tema de la final fue sobre las posturas de las izquierda y derecha políticas. A pesar de que ambos términos son en general ambiguos y que se pueden cruzar sin ninguna incongruencia ideológica, los muchachos dieron muy buenos argumentos.


El punto de esta introducción y de este post fue algo que ambos grupos dieron por descontado: la violencia de la izquierda. La forma en que esta toma como punto de partida la violencia para llevar a cabo sus objetivos y cómo la derecha es mucho más estable. Eso me generó mucho ruido, pues no es cierto, mas escuchar a chavos preparatorianos bien preparados sobre el tema, tomando eso como algo que ya está dado, me generó mucho ruido.


La izquierda no es más violenta que la derecha y nunca lo ha sido. La derecha ha sido creo yo mucho más despiadada. Los gobiernos nazis y fascistas me parecen el caso más ejemplificativo, al igual que el régimen de Franco, Pinochet, etc. Por otro lado, ¿no es también violencia la censura? En este sentido ambos tipos de ideologías han sido por demás violentos. La violencia no es una característica de una ideología, sino de la naturaleza humana. No somos violentos por ser partidarios del comunismo, somos violentos porque somos humanos (y aparte somos comunistas).


Creo esa idea está muy ligada con la actitud que ha tomado Andrés Manuel en los últimos meses (años). Una provocación a la agresión natural, en la que si bien no termina de lanzar el puño, si escupe, grita, insulta y manosea todo lo que se puede para que lo golpeen. No concuerdo con esas formas en lo más mínimo, aunque hay parte de su proyecto (si es que tiene) con el que sí concuerdo y me parece necesario.


A este país le hace falta un cambio de élites. Ya se han dado con anterioridad, tanto en la Independencia, las miles de guerrillas en el siglo XIX y la Revolución, pero todas estos sucesos han venido acompañados de movimientos armados. No estoy en contra de la privatización de PEMEX, al contrario, me parece que bien estructurada una reforma podría dar los incentivos para que la compañía sea rentable. Que acompañada de modificaciones fiscales podría usarse el petróleo para generar ahorro y no simplemente gasto. Creo lo mejor manera de hacer eso es privatizando, para que una empresa sea quien se rompa el hocico con el sindicato y no el gobierno.


Sin embargo, la neta no creo que se pueda dar un esquema así, por lo que me inclino porque el Estado administre pero suscriba convenios con particulares, incluso dando concesiones. La neta privatizar me agrada, pero me aterra que pase lo mismo que con Telmex o Banamex: una privatización hecha a modo para que un mexicano se haga mucho muy rico y luego solicite competencia a otras empresas que están en desventaja (dígase: último anuncio de Telmex).

No es por estar contra Slim, es por el hecho de que hace falta que la clase media tenga movilidad, que el hijo de un campesino pueda ser un empresario próspero, que ya no haya violadores sin castigo por ser hijos de tal o determinado político, que se el México sediento de justicia encuentre su agua.


Creo la izquierda deberá cambiar sus métodos, aunque quizás a todos aquellos que nacieron desprotegidos no les quede más que recurrir a lo que recurrió el bandido Villa, el patarrajada Zapata, los subciudadanos Iturbide y Aldama o el indio Juárez: a tomar las armas y hacerse justicia por sí mismos. Necesitamos más igualdad y hay que buscarla pacíficamente, sería bueno que comenzásemos a cambiar nuestro México injusto, en pos de evitar esa catástrofe.

By the way, yo me considero un izquierdista defensor de emos, homosexuales e indígenas en términos políticos y jurídicos, mientras soy un derechista neoliberal y amante del libre mercado en términos económicos. Acaso tengo una incongruencia? Yo creo que no.

X cierto... este link hace un buen análisis sobre la toma de la tribuna: http://www.jorgezepeda.net/

miércoles, 9 de abril de 2008

Voto por...

El amigo más perredista que tengo (miembro del PRD desde los 15 años, en varias elecciones cazamapaches, que se plantó afuera del IFE después de las elecciones 2006, vivió en Reforma un mes durante la toma y nunca falta a movilización alguna de AMLO e incluso se refiere a sus convenciones como “ir a escuchar misa”) un día me dijo algo demasiado curioso, palabras más, palabras menos: “no puedo creer que Calderón ha sido presidente nacional de su partido, estudiante en Harvard, presidente del Congreso, secretario de Estado y presidente de la República antes de los 50 años, y aún así continúe pensando en que es un pendejo”.

Un día le platiqué esta anécdota a uno de los amigos más panistas que tengo (con afinidad a los grupos de ultraderecha, miembro del PAN desde como los 14, creo que secretario juvenil en algún municipio de su Estado y fervoroso asistente a las peregrinaciones al Cerro del Cubilete) y su respuesta me sorprendió. Parafraseándolo me dijo: “pues sí, pero no puedes pensar que es chingón sólo por los puestos que ha tenido, hay que ver el desempeño en los puestos, pues como presidente del PAN y del Congreso negoció con el PRI cosas que no debió de hacer, no sacó la reforma energética y como presidente se ha vuelto un poco cerrado con los grupos panistas no afines a él. No tiene una idea de gobierno a través de valores o algo así y es demasiado pragmático”.

Pongo esto como ejemplo por la forma en la que se da la experiencia, en la que mi amigo panista critica a Calderón y el perredista lo alaba. Siempre que hay votaciones inmediatamente los candidatos nos dicen los puestos que han desempeñado, pero no recuerdo elección en la que alguien ponga a la luz pública los logros realizados bajo un esquema confiable. Me refiero a no decir: bajo mi gestión como XXX se crearon 8,000 empleos o cuando tuve tal puesto apoyé a las madres solteras con XXX pláticas. Finalmente dentro de una elección creo esos datos se vuelven irrelevantes, por lo que el comportamiento del votante acaba llevándose más por los puestos que se han tenido y no por lo realizado.

Esto aunado al sinfín de frases banales que hay respecto a términos tan etéreos como gobernabilidad, corrupción, beneficio a los amigos, bla, bla, bla. Acusar que un candidato dio un contrato de XX millones de pesos a una constructora, son en su mayoría señalamientos muy endebles. En lugar de demostrar que la empresa no tenía la capacidad para hacer el tipo de cosas para las que se le contrató o las hizo mal (como las empresas de los hijos de Martha), se trata de demostrar que ayudó a sus amigos (quienes pueden ser expertos en el tema). Sé que no estoy en un mundo ideal, pero creo las acusaciones deben ir más enfocadas en el segundo que en el primer punto.

Si un candidato me dice que fue Subsecretario de XX cosa, la neta a mí qué. Si el candidato B fue Secretario de Salud, a mi como mediano empresario debería de importarme un bledo si me dedico a vender software de computación. Si la candidata C fue diputada o senadora y bajo el Senado impulsó la Ley de Medios, a mí qué chingados? Si soy un simple consumidor que gusta de ver los juegos de la selección, las chivas y el super bowl.

Finalmente lo que se trata de demostrar con esos argumentos es que el candidato trabaja. Trabaja haciendo iniciativas, trabajó jugando fútbol siendo un triunfador, trabajó buscando que se dieran capacitacones, en fin… ¿pero no es el amor al trabajo algo que per se todo aspirante a puesto de elección popular debería tener? Entonces, ¿por qué buscar que ese mecanismo determine el voto de los votantes? No sé si sea tan elaborado el argumento, pero creo que comparar curriculums para puestos grandes es ridículo. En votaciones pequeñas me parecería un gran mecanismo, pero en lugares con más de 100,000 votantes, ¿para qué?

¿Será esta la razón por la que los expertos en opinión pública decidieron cambiar la forma de la elección y llevarla a algo muy simple? Ganar con frases como: quiero representarte, para llevar tu opinión al Congreso (música de fondo melosa); conmigo sí aspirarás a tener una gran vida (con música de decisión); si me eliges combatiré la corrupción (tambores en el fondo). Lo peor es que pasa igual en TODOS los países del mundo que conozco, o al menos en aquellos con sociedades muy heterogéneas.

Votamos por un jingle, por una sonrisa, porque la candidata se parece a Lucía Méndez, porque el otro candidato es un naco, un pelele, porque el de nuestra preferencia es un bravucón y no se deja o simplemente porque es el que va a ganar. En lugar de fijarnos en si alguien tiene visión de Estado (y no sólo para el Ejecutivo, sino también para el Legislativo), congruencia con sus actos y que en general represente nuestros intereses (porque nadie lo hará de manera total). El dilema que aún no resuelvo es: ¿Cómo medirlo? ¿Alguien tiene alguna gran idea para hacer esto? Si es así, le pido me lo haga saber.

Tengo miedo en que un día lleguemos al extremo de elegir a un actor como Valentino Lanús, a Dulce María de RBD, al Cibernético, el Chelís o Swarzcheneger (jejeje, quizás si hubiera dicho esto hace unos diez años, hoy sería un profeta).

miércoles, 2 de abril de 2008

Me quejo de Mafalda porque vivo en Mafaldalandia

Me gusta la democracia. Me gusta el creer que a través de mis acciones puedo influir y mejorar mi entorno, que creo es la razón básica de esa forma de llevar nuestra vida diaria. Creo en el voto y en la participación de los ciudadanos.

A veces me imagino naciendo en siglos pasados, como muchas otras personas. Sin embargo, casi siempre esas alucinaciones producen imágenes en las que uno es el rey, un miembro de la nobleza, el clero o un alto mando del Ejército de la Florencia del siglo XV, la España o Francia del siglo XVII, la Gran Bretaña del XIX o el Imperio Mexica.

Pocas veces (o ninguna) nos planteamos en esa imaginativa como un campesino que todos los días ve sus animales o sus cultivos, como el peón que viste al monarca o al noble, o como el vendedor de pescado en el mercado. Creo la democracia nos da la oportunidad, aunque remota, de poder cambiar nuestro entorno, nuestra persona y nuestras aspiraciones.

Cuando se habla de democracia la mayoría de las personas piensan en las elecciones. Aunque creo es lo más importante que se desprende de tal manera de organizarse, estoy convencido que paulatinamente deberán buscarse nuevos mecanismos. Una elección democrática tiene mucho sustento lógico en grupos pequeños de personas, pero tengo y tendré mis dudas respecto a lo útil o eficiente que puede ser en grandes proporciones.

Si nos reímos de que en otras culturas se decidían cosas trascendentales por los eclipses, las mareas o el resultado de un juego ridículo, ¿realmente es abrumadoramente mejor el voto? ¿qué diferencia hay entre elegir a alguien porque encontró un caracol mágico a que todo el mundo se tenga que aguantar a alguien porque fue el que más votos consiguió? ¿es tan lógico que en un lugar donde hay 100,000,001, deban de aguantarse 50,000,000 una decisión que no apoyaron? Una decisión que se dio en un voto sobre el cual la mayoría de los que participaron no tenían ni idea de lo que hacían. No lo sé y en ocasiones se me hace un poco ridículo y quizás origine risas de las personas que lo conozcan en varios siglos. En otro post escribiré sobre lo que creo se produce cuando votamos en masa y cuando nuestras decisiones son prácticamente irreconocibles. Puedo creer en el proyecto de Andrés Manuel porque creo que hace falta un cambio en las élites del país, pero a la vez puedo estar en contra de su política de nacionalización anacrónica del petróleo. Puedo creer en el proyecto de Felipe Calderón en su lucha contra el narco, pero no estar de acuerdo en su pragmatismo. Nadie, nadie, nadie se encuentra completamente a favor de uno u otro proyecto (igual y ni los mismo candidatos)

Entonces... ¿por qué votamos? ¿es eficaz poner tanto en tantas personas? ¿vale mi voto si el prd moviliza 2,000,000 de personas? Son simples alucionaciones que me parecen interesantes y que a la otra debatiré mejor.

Lo que sí creo es que es mucho mejor tener un sistema que paulatinamente desprende en mayores oportunidades. En que si nazco hijo de campesino, aspiro a terminar la preparatoria (con todo y la gigantesca desigualdad en un país como el nuestro), en el que me puedo expresar como quiera (con todo y la censura a los medios que sigue habiendo) y en el que puedo caminar libremente sin qeu súbitamente llegue alguien a quitarme mis cosas (con todo y el narcotráfico y la inseguridad).
En fin, nos quejamos de la democracia porque la democracia deja que nos quejemos de ella. Si no pudiéramos hacerlo, estaríamos dentro de otro siglo, donde la gente no se enteraba de los asuntos públicos no porque no quisiese (como ahora) sino porque no podían informarse y si acaso podían informarse, no podían quejarse.

Irónico, no?? Me puedo quejar de la democracia porque vivo en una democracia. Me quejo de Mafalda porque vivo en Mafaldalandia.

lunes, 24 de marzo de 2008

Komo ze ezkrive...


En un congreso de lengua hispana, hace como unos veinte años, se propuso eliminar de la escritura española, aquellas reglas que lo hacen distinto a otros idiomas. ¿Por qué no cambiar los dos usos que tiene el sonido de la /k/ (c, k), por una sola letra? ¿Por qué no acentuar (o dejar de hacerlo) todas las palabras del idioma, para evitar las confusiones y errores ortográficos?

El ponente que propuso que de tajo komenzasemos a eskribir asi, fue el mismo Gabriel García Márquez, premio nobel de literatura y uno de los mejores escritores en habla hispana. Para un idioma hablado de distintas maneras por personas de muy distintas características, esto no tendría mucha locura. Si un francés, británico, chino o gringo aprende español en España, no podrá presumir que se comunica sin problemas en Venezuela, Argentina, Colombia o incluso México.

Finalmente quiero llegar al lado contrario del que empecé. En el español existen ciertas reglas que deben seguirse para lograr una adecuada comunicación, o al menos eso creo yo. Todas esas reglas responden a una lógica que muy pocas personas razonan. Los acentos no están por si alguien quiere usarlos, sino que te muestran el lugar donde una palabra suena más fuerte. Cada verbo tiene un participio, un gerundio y una forma de volverlo sustantivo. La expulsión es expulsión y nunca expulsación porque no hay que enredar más las palabras.

Particularmente tengo un delirio enfermizo por la ortografía. De 3000 palabras que me den a escribir máximo alguna falta de ortografía en 2. Incluso hay palabras de las que siempre tendré duda de cómo se escriben y prefiero evitar escribirlas. Por ejemplo, el gerundio del verbo ir se escribe yendo, mas en algunos libros he encontrado iendo, y en algún comercial alguna vez encontré llendo (aunque Word le da la razón a la Y griega). Otra duda interminable será la palabra consciente, pues la Real Academia de la lengua y el Word de Microsoft admiten también consiente (que es una conjugación de consentir) y conciente. ¿Qué diferencia hay entre la que tiene SC y la que sólo tiene S? ¿Por qué si las dos vienen de conciencia (o eso quiero creer) se escriben distinto? Espero algún día saberlo.

Falta mucha educación en la escritura, así como darle el valor que merece. Con las computadoras la mayoría de las personas han dejado de encontrar errores en la escritura de los demás, pues no notan ni los suyos propios. Si la máquina no sabe distinguir entre el término, termino y terminó, los humanos se referirán a cosas que no quieren decir.

Siempre consideré que la manera más sencilla para aclarar dudas al escribir era recurrir a los medios de comunicación. Tristemente ahora se encuentran llenos de errores. Por la premura por terminar pronto la edición, a los diarios se les escapan varios errorcillos. No creo que ahí pase mucho, pues salvo el Intolerancia (diario de Puebla y con al menos 2 faltas diarias imperdonables) y en ocasiones más esporádicas El Sol de Puebla, la mayoría de los diarios que frecuento no cometen errores sistemáticos (como escribir cuál 80 veces sin acento) ni mucho menos perceptibles para la mayoría de la gente (como no acentuar sólo cuando puede sustituirse por solamente). En la mayoría de los casos son simples errores de dedo, pero que sin embargo no deberían existir.

El mayor problema en la ortografía de los medios creo viene por los publicistas. Leo publicidad en revistas y siempre encuentro errores sistemáticos y que se ve no fueron causados a propósito para generar alguna reacción en el público. Ver que de 30 anuncios donde se usa la formulación: te has preguntado el por qué (frase que me orillará a comprar algo); sólo 5 la escriben bien, me hace pensar en que el problema puede agravarse por no buscar mecanismos que solucionen esa situación.

La publicidad atasca muchos espacios y aunque mi idea pueda sonar provocadora, sí creo que debería haber una sanción económica por publicar un anuncio, barda o nota dentro de un diario o un programa de entretenimiento con faltas de ortografía. Si me quieren vender algo o provocarme que haga conciencia sobre X asunto, al menos pediría que me lo presentasen como se debería. Neta prefiero mil veces que me enseñen una chichi completa, a que escriban con errores ortográficos (¿Quién no me apoya?)

Si la gente no lee mucho y luego lo que lee está mal escrito, pues no sé si empezar a apoyar la propuesta de García Márquez o seguir obsesionándome con mis acentos, las s o una z.

¡¡Multa a los medios de comunicación por faltas de ortografía en los textos que difundan!!

jueves, 13 de marzo de 2008

¿Lo mismo todos los días?


El efecto de acostumbrarse a una rutina es maniqueo, extremo, distante entre sus puntos y demasiado radical. En todo tipo de programas se escucha a expertos quejarse de que la gente no vive feliz porque se acostumbra a una rutina. ¿Es siempre malo eso? ¿No es deliciosa la rutina cuando haces lo que más te gusta y apasiona en la vida?

Sin embargo, el mundo actual dice que esto no es cierto. La rutina es lo peor que puede pasar en esta vida, y uno debe estar atento para nunca caer en ese ser demoniaco rutinario. La rutina es perversa, malévola, destruye todo lo que toca, como López Obrador (jejee, es broma), Martha Sahagún, el Chupacabras, la impotencia sexual o el narcotráfico.

La siguiente historia es muy común. Un matrimonio truena después de miles de años porque la vida se volvió rutinaria. Todos los días era lo mismo: levantarse, saludarse, separarse para las acciones cotidianas, verse en la tarde-noche, dormirse, para al otro día levantarse, saludarse, separarse de las acciones cotidianas, verse en la tarde-noche, dormirse, para al otro día… Los “estudiosos” de esos casos mienten (o quizás estén mal informados) en sus apreciaciones cuando dicen que fue porque los absorbió la rutina. Observan un caso que no funcionó y creen que los que funcionan son distintos. Ni madres.

Recientemente la persona que más quiero me ponía un ejemplo buenísimo para describir este tipo de errores, cuando una persona afirma algo tajantemente. Una empresa que hace estudios de ADN (de las que te dicen si tus hijos son verdaderamente tus hijos o los del lechero) ponía en su publicidad algo más o menos así: “¿Está seguro de que sus hijos son SUS hijos?” y en letras chiquitas: “Más del 70% de nuestros clientes, descubren que no”. Cualquiera pensaría que debe ir a hacerse un estudio de este tipo, pues da a entender que las mujeres son unas cabronas y nos andan engañando al por mayor. ¿Cuál es el error de este tipo de afirmaciones? (pues indudablemente el 70% de sus clientes descubren eso)

El error es que toman como muestra SÓLO sus clientes. Individuos que por X, Y o Z razón se van a hacer estudios de ADN. Hombres blancos como la leche con mujeres blancas como la nieve que súbitamente tienen un hijo prieto prieto. Hombres que descubren que su hijo se parece a su mejor amigo. Si la empresa tomara una muestra de todos los hijos “legítimos” (esta palabra ya no se usa, pero no encuentro otra mejor) y sus padres, seguramente el porcentaje caería dramáticamente.

A lo que voy es que no creo que la rutina sea ese mal perverso. Creo que a nivel global todas las vidas son rutinarias. Si un hombre de negocios debe viajar todos los días, su rutina es viajar a diario. Si un obrero escribe todas las tardes, su vida es rutinaria porque todas las tardes escribe. Creo yo, la diferencia está en si lo que haces te gusta, en si estás rodeado de gente de la que te guste rodearte. Si la persona que viaja todos los días le encanta conocer gente, su rutina será feliz. Pero si a alguien le caga viajar y de repente se encuentra todos los días fuera de su casa, su rutina lo hará sumamente infeliz. Jonathan Keller, un wey cualquiera y el monito que aparece en la foto se ha fotografiado en una posición muy parecida, todos los días, durante varios meses y años. Me imagino seguirá haciendo este ritual durante muchos días más y quizás ese factor rutinario lo haga más feliz cada día. (hay un video muy cagado con los cambios en youtube)

Mi vida en la preparatoria era demasiado rutinaria. Despertar 6.30, bañarme, subirme al coche, bajarme en la escuela a las 7.00, tomar clases todo el día, entrenar después de clases, regresar a la casa, comer, ver la tele, hacer algo de tarea y dormir. Comparada con la vida de hoy era demasiado rutinaria. No viajaba tanto, no tenía coche para salir adonde se me antojara, el dinero me restringía mucho el tipo de rompimientos de rutina que podría tener (como salir a otro lugar o echarme un trago), etc, etc, etc. Sin embargo, neta esos años fueron mucho mejores que los que vivo ahora (y no es porque me queje de mi vida actual, simplemente mi rutina no es tan placentera).

Creo yo (aventurándome a hacer el mismo juicio de valor que los “expertos” mentirosos que descubrí hace rato) que la diferencia entre una rutina formidable y una tormentosa estriba en el saber concluir los ciclos. Dependiendo del momento en que rompas tu ciclo de rutina, se determinará tu felicidad o hastío. Si mantienes un ciclo durante más del tiempo que necesitas y desarrollas una rutina interminable, estarás condenado a sufrir de esa rutina.

Quizás si mi prepa hubiese durado 10 años, hoy diría que esos tiempos fueron fatales. Quizás si en las distintas actividades y procesos que he estado en mi vida hubiese intentado prolongarlos durante miles de años, hoy hablaría pestes de esos aprendizajes fabulosos. Lo importante es cerrar las etapas en los momentos más adecuados (aunque eso realmente nunca se sabe a ciencia cierta, fue mejor este minuto o el de hace 2 años, o el de hace 10 meses o el que vendrá en 40,000 horas??). Tal y como pronto cerraré una que tiene casi un año en mi vida.

martes, 4 de marzo de 2008

Quod natura...


¿El lugar donde estudies demuestra si seremos buenos o malos, inteligentes o tontos, capaces o incapaces, líderes u obreros? Ayer El Universal publica el siempre interesante ejercicio de encontrar la mejor universidad. Más allá de comentarios simplistas sobre os resultados o si tal o cual es mejor, sobre si me parece que X carrera tiene mejores clases en B o en M universidad, prefiero escribir un poco sobre la forma en que se evalúan estas cosas.

Como en una chaqueta mental anterior escribí, los datos duros no existen y todo, todo, todo en esta vida son simples aproximaciones. ¿Qué hace que una universidad sea mejor que otra? Depende de la utilidad que se le dé al producto esperado. Cuando las primeras universidades en el mundo fueron creadas, se concibieron como un espacio en el que el conocimiento podría retransmitirse a otros en un solo lugar. Antes de eso los genios estaban en algún palacio de un rey o noble (en el mejor de los casos), haciendo experimentos y educando a los hijos de los patrones. La creación de las universidades permitió que a largo plazo, el conocimiento pudiera transmitirse con menos barreras. Si el astrónomo de los Médici, en la Florencia del s. XVI quisiese hablar con el astrónomo de los Sforza de Milán para compartir un hallazgo, durante un tiempo de guerra, jamás se habría permitido (es un ejemplo, en ese tiempo ya existían universidades). La creación de un magno recinto dedicado al conocimiento paulatinamente eliminó esta dificultad.

Desde hace dos o tres siglos, las universidades se han convertido en un mecanismo que otorga capacitación y certidumbre al exterior sobre ciertas habilidades. Tú contratas a un ingeniero porque confías que su título avala que conoce a la perfección las funciones de una máquina (es un ejemplo burdo), sin importar que quizás el obrero que la maneja tenga más nociones sobre ella. Le pagas a un abogado para que te defienda con su amplio conocimiento de la ley adquirido durante sus años de estudio, aunque posiblemente su equipo de secretarios con sólo bachillerato sean los que llenen los machotes y te resuelvan tus problemas. Pero nunca contratarás a alguien que te defienda porque sabes que sabe llenar machotes (incluso no sabes si los llena bien o mal)

¿De qué manera medir cuál es la mejor universidad? Puede haber N maneras distintas de hacerlo y estas son algunas de las más socorridas:

Por sus instalaciones (es mejor estudiar donde tienes donde sentarte que en donde no, en donde tienen una biblioteca monstruosa que en donde siempre tienes que sacar copias, etc),
Por el número de profesores con posgrados, (quien te prepara para el futuro tiene más preparación que la que tú tendrás al salir)
Por el número de profesores con posgrados en el extranjero, (para medir si el que te educa estudió en un programa con peor contenido que una licenciatura)
Por la tasa de desempleo de sus egresados, (vale la pena invertir XX tiempo y YY dinero durante WW años para que al final no encuentres chamba??)
Por el ingreso promedio de sus recién egresados, (ok, encuentro chamba al salir pero trabajo de cargador de cajas ganando medio peso)
Por el número de profesores de tiempo completo, (aumenta la probabilidad de que si tienes una duda, te podrán atender en un rato libre)
Por la relación entre alumnos/profesores. (entre menos alumnos tenga un profesor, aumentarán las posibilidades de que los atienda personalizadamente)
Por el número de artículos científicos que publican los investigadores, (medida para saber si generan conocimiento)
Por el número de citas en artículos ajenos que tienen los profesores, (para medir la calidad de los artículos que escriben)
Colegiatura, (voy a pagar $30,000 o sólo $.20 al semestre para que al salir gane lo mismo??)
Porcentaje de becas, (me cobran las perlas de la virgen, pero si no lo puedo pagar me echan la mano para acabar mis estudios)
Opinión de empleadores, (todos los alumnos consiguen trabajos muy bien pagados, pero los que los emplean los corren luego luego o han tenido la experiencia que son menos capaces o eficientes que alguien de otra universidad)

Opínión de gente de la misma universidad como alumnos, profesores, personal... (me quejo de que mi clase es así o asá, o me vanaglorio de que me da clases X persona, pero realmente creo que estoy en el mejor lugar posible)
Opinión de gente de otra universidad, (yo como profesor me doy cuenta que nos falta X cosa que en otro lado sí se imparte, o yo como alumno me doy cuenta que me preparan no tan bien como en Y lugar).

La forma en la que se obtienen los resultados varían y son siempre criticables. En los estudios serios se ponderan de acuerdo al criterio de la investigación para después obtener un índice cuya calificación sea homogénea entre las universidades para generar resultados comparables. Los resultados son interesantes siempre, más allá de que se puede argumetnar que se sesgó la muestra, que se omitió tal variable o que se ponderaron más otras cosas. Sin embargo creo sirven a la perfección para eliminar algunos criterios que terminan vendiendo las universidades.

Esto lo digo porque al final lo que venden las universidades son en su mayoría outliers. “nuestros egresados se encuentran en importantes posiciones dentro de las mejores empresas, en puestos de alta responsabilidad dentro del sector público o realizando estudios de posgrado en las mejores universidades del mundo” Este choro lo dirìa cualquier universidad y a pesar de que tiene una mediocridad intrínseca (se van a las mejores universidades del mundo autoexcluye a la universidad que lo diga, de ser una de las mejores a nivel mundial) podría sustentarse en cosas ciertas. Con sólo uno de los egresados que llegue a fundar su propia empresa o escalar dentro de una gran compañía, a ser director de área dentro de algún gobierno o a estudiar en la universidad de Delaware State en el gabacho, se podrá presumir que tienen una alta calidad académica.

La metodología define mucho de lo que un estudio podrá decir sobre la calidad de una institución, por lo que no creo en que deban echarse las campanas al vuelo o entristecerse en las instituciones por no obtener la mejor calificación. Me parece muy simplista que alguna universidad se congratule sin observar las variables que les califican.

El Universal publicó ayer sus resultados de las mejores universidades, tal y como Reforma lo comenzó a hacer varios años atrás. Prefiero hacer mis opiniones en otro post, para no hacer cansada la lectura pero me parece un ejercicio interesante y pueden ver la clasificación en la siguiente liga:
http://www.eluniversal.com.mx/graficos/universidades/mejoresuniversidades/ranking.htm

Finalmente creo que el lugar donde estudies determina gran parte de las herramientas que podrás tomar para el futuro. Sin embargo, la Universidad no es el único lugar que otorga toda la cultura, ni toda la experiencia, ni toda la determinación, ni todo el esfuerzo, ni todo el carácter para salir adelante. Como bien decía el letrero de la Universidad de Salamanca: “Quod natura non dat, Salamantica non praestat” (lo que la naturaleza no te da, Salamanca no te lo presta).

jueves, 28 de febrero de 2008

Sueñooooo... un sueño yo viviiiiií

¿Será normal soñar despierto? Nuevamente divagaré por puro placer sobre la realidad. Imagino al cavernícola dentro de su cueva, mucho antes de que existiese siquiera el remoto concepto de civilización, tomando una siesta para descansar. ¿En qué habrá soñado? ¿Se habrá sentido por un momento dentro de su sueño? ¿Habrá alcanzado a distinguir en toda su magnitud que las imágenes de aquel momento de descanso ocurrieron sólo en su mente? ¿Cómo habrá sabido a conciencia que después de despertar se encontraba en la vida real, y cómo es que no pensó lo contrario? ¿Por qué no habrá pensado que debía alimentarse en su mundo irreal, para cerrar los ojos y alcanzar la realidad? ¿Cuántas veces hemos soñado cosas tan reales que despertamos creyendo que son ciertas?

Curiosamente, la mayor parte de la gente cuando platica de sus sueños los plantea incorrectamente (debo incluirme). Por alguna extraña razón, todo mundo (o todo el mundo que me ha contado sueños) dice: Tuve un sueño pero estuvo bien loco, bien raro o bien chistoso. Como si algún sueño no fuese loco, raro o chistoso. Como si no fuese nuestra ventan máxima para disfrutar situaciones hipotéticas, emociones encontradas o frustraciones que se alivian cuando despertamos y sabemos que no son ciertas. Reír como locos por ver a un viejo amigo, saludar a personas que ya se han ido, sufrir la mayor pena, ganar la lotería, coger a la vieja más sabrosa del mundo, estar en el lugar que más nos gustaría estar, caer de un precipicio, volar, o simplemente seguir soñando.

En algunas ocasiones peco de soñar despierto, ante lo cual no me entristezco. Me gusta estar a la mitad del día imaginando situaciones hipotéticas, pensando en que este mundo se puede cambiar, sonreír por recordar algo que pasó hace mucho tiempo pero fue agradable. Naturalmente esto también me hace amargarme un poco cuando mi sueño se va del lado pesimista, hacia un camino en el que no me gustaría estar. Finalmente agradezco esa imagen, pues me hace trazarme el camino que no me gustaría tomar y poder realizar acciones para preverlas.


Aunado a que me gusta mucho dormir, si fuera cavernícola sería un hedonista y creería que dormido es cuando soy real, pues seguro mis sueños serían mejor que mi vida real. Ahí, en lugar de ser BOOKA BOOKA y tener que salir a buscar alimento, soy el capitán cavernícola y tengo súper poderes.


martes, 26 de febrero de 2008

Inspiración

En un correo que he recibido varias decenas de veces, se analizan tus preferencias y comportamientos basándose en el orden en que pones determinadas palabras. Si seleccionas primero el cerdo, tienes mucho arraigo a tu familia, si es el gato tu ego es gigantesco, etc. (no recuerdo si iba en este sentido estrictamente). Igual pasa con la preferencia que tengas respecto a las montañas o a la playa. Si gustas más de la playa eres una persona que le gusta la tranquilidad y si es al contrario, tu pasión es la aventura.

Esto me pone a pensar en lo que hace que la gente se inspire, pues algunos se sienten con la libertad y tranquilidad para escribir mientras escuchan el choque de las olas contra la playa, mientras otras con el sonido de las aves en medio del bosque o la montaña. He leído sobre muchas personas con aficiones demasiado peculiares para inspirarse y realizar las acciones que los hicieron famosos o llevaron a la inmortalidad (figurativamente hablando).

Dentro de las anécdotas más peculiares está una rutina que tenía Emmanuel Kant. Él salía todas las tardes a pasear al mismo parque, a la misma hora y durante el mismo tiempo, para regresar a escribir. Esta afición le hacía pensar sobre el mundo, la realidad, la moral, bla, bla, bla, bla.

En otro caso, Isabel Allende en su libro Paula, narra que cuando escribió La Casa de los Espíritus (su obra más famosa pero que nacamente nunca he leído), todas las noches hacía un ritual en el que adornaba su casa con velas encendidas, se sentaba frente a su máquina de escribir y dejaba que los espíritus se congregaran para dictarle la historia que estaba contando. Metafóricamente decía que las historias no son inventos del escritor, sino que este último es un medio para que los espíritus narren sus historias. Yo entiendo esos espíritus como la inspiración. Igualmente Mario Vargas Llosa ha dicho que el 90% de las historias que ha querido escribir, no han terminado como él esperaba, pues mientras él está escribiendo la trama comienza a contarse por sí misma.

La mentada inspiración no aplica únicamente para los escritores, pues es necesario tener un rato de locura o un chispazo de iluminación para visualizar alguna idea que cambiará definitivamente el curso de la humanidad. A pesar de esto, Alva Edison tenía una frase memorable: Genius is one percent inspiration and ninety-nine percent perspiration. Esto implica que a pesar de que la inspiración puede mover la imaginación y las ideas a niveles que difícilmente comprendemos, siempre es necesario trabajar porque aquella gran idea baje al mundo real.

Compartiendo el punto de vista de Edison, Max Weber tenía una cita (que no puedo recitar de memoria pero mantendré la escencia) apoyando esta necesidad por trabajar para hacer realidad la gran idea o contar de manera excelsa la gran historia. Reconocía que era necesario después de un arduo trabajo por llegar a la gran idea tomar un descanso, pues las grandes ideas no llegan cuando uno se encuentra trabajando, sino cuando uno se fuma un cigarrillo, sale al parque a pasear o se pone a darle de comer a las palomas. Sin embargo, aclaraba que todas esas horas de trabajo propician que la inspiración llegue al fumar, pasear o alimentar y que sin ese trabajo jamás se habría podido pensar en esa gran idea, haciendo cosas tan triviales.

Pecaré al compararme, pero particularmente me gusta escribir frente a la computadora. Quizás por nacer en la era digital, pero me cuesta trabajo tomar un lápiz y un papel para escribir algo que quizás después publique en mi blog (por poner un ejemplo), aunque como alguna vez le escuché decir a Xavier Velasco, el lápiz con el papel facilitan la escritura perfecta, pues a través de los tachones te das cuenta de los párrafos que tienen más problemas. En la computadora, los errores corregidos se vuelven invisibles, evitando que nos demos cuenta naturalmente del párrafo perfecto escrito a la primera y el más imperfecto al intento 40. Quizás eso explique por qué en algunas ocasiones tendrá mi blog demasiados errores.

Igualmente me gusta escuchar música mientras escribo, del género que sea pero que me permita salir del ruido ambiental para concentrarme únicamente en lo que se me va ocurriendo, mientras escucho a RBD diciendo Ser o parecer, Silvio recitando Te doy una canción, Zabludovsky diciendo que son la 1 en el reloj de catedral o a la Chofas en Friendo Connection. De repente me pongo a pensar en mi manía y se me hace demasiado exótica, aunque quizás me lo crea por no tener un punto de comparación con gente de mi generación y los rituales quehacer para escribir.

Ojo, que no mencioné la inspiración que causan las mujeres (o el amor, para no sonar sexista), provocando tener tema para la siguiente que no sepa de qué escribir. Previendo que la inspiración me mande lejos lejos y no aparezca.

Les dejo una imagen del lugar que más me inspira, es el pueblo de mi abuela, Cuetzalan, Puebla. Es un lugar hermoso al que deberían de ir en la siguietne oportunidad que puedan y si necesitan más información entren a www.vivecuetzalan.com. Esta es una pintura que encontré en la red. Les paso el link para evitar acusaciones de plaigo y respetar los derechos de autor:


http://www.promoarte.com.mx/artists/roberto-lopez/roberto-lopez.htm

jueves, 21 de febrero de 2008

Competitividá…


Un buen grupo de amigos forman parte de una asociación civil llamada: Jóvenes por la Competitividad, A. C. A pesar de que no he discutido con ellos a profundidad sobre su grupo (más por falta de tiempo que de interés), su móvil en un inicio me parecía perturbador, porque conceptualmente yo encontraba una contradicción. ¿Cómo puede un joven que no es competitivo aún, luchar por la competitividad? Teóricamente, si yo tengo un grupo que luche por la democracia, al menos al interior deberíamos todos de ser demócratas en teoría y en práctica. De igual forma pasa con grupos que apoyen derechos de personas discapacitadas, si bien no todos tenemos que tener alguna discapacidad, debemos comportarnos respetuosos con los que sí la tienen.

Nunca he podido charlar a profundidad sobre ese aspecto con ellos (con lo cual soy ampliamente injusto al comenzar este texto poniéndolos como ejemplo), pero no me cabe duda en que si tenemos un problema en México es nuestra falta de competitividad.Más allá de mis dudas conceptuales que ni siquiera les he planteado, sí me parece rescatable que un grupo de chavos se interese en modificar bajo sus propias acciones esta situación.

He pensado sobre el tema y he escuchado numerosas opiniones que tratan explicar el por qué no somos competitivos: nuestra cultura, nuestra mediocridad, la falta de estado de derecho, los medios de comunicación, el chupacabras, La Volpe, la educación, televisa, bla, bla, bla. Estoy más que de acuerdo en que todos estos aspectos ocasionan en que uno sea competitivo, pero estoy convencido nuevamente en que el problema proviene de la desigualdad en el país.

En México no estamos acostumbrados a competir porque el sistema no lo demanda. Si nunca competimos, ¿cómo podremos ser competitivos? (qué gran descubrimiento, no??)

Un niño que nace en un hogar con ingresos altos nunca tendrá la necesidad de competir contra toda la población de su país. No me refiero a que no lo hará en su vida, sino a que nunca tendrá esa necesidad. Si ese niño decide abandonar sus estudios, tendrá la oportunidad de invertir capital de su familia para abrir un negocio, o en otros casos continuar con la empresa familiar. Si decide estudiar una carrera universitaria y no quiere estudiar en la mejor universidad, bien podrá aplicar a una institución con buenos maestros, buenas clases y una colegiatura tan cara, que podría levantar a una pequeña comunidad. En su vida no aparece la necesidad de competir.

En otro caso, un niño que nazca en el seno de una familia con ingresos medios tampoco tendrá dicha necesidad. Él podrá estudiar en una escuela privada y si decide seguir estudiando y por alguna razón reprobase el examen de admisión de una universidad pública, podría continuar estudiando en una universidad privada con baja colegiatura.

Un niño que nazca en condiciones muy humildes deberá esforzarse toda la vida para culminar el bachillerato. En este sentido, estoy seguro que al culminar sus estudios universitarios ya será un joven competitivo. Y no es por exaltar a los pobres, pues estoy seguro que de cada 10 niños que nacen pobres, menos de 1 culminará la Universidad. En el camino se quedaron 9 que nunca podré tomar como ejemplo porque en el mejor de los casos, cruzaron la frontera norte.

Insisto que todos los casos son el extremo. Creo conocer a mucha gente de clase alta que se ha esforzado en estudiar en la mejor universidad, en emprender proyectos desde jóvenes y en salirse del seno familiar desde que se pueda. También conozco mucha gente de familia con ingresos medios que decidieron estudiar en una universidad privada y con base en esfuerzo consiguieron una beca. Una beca que costó mucho sudor pagar y que esperan les reditúe en una mejor preparación.

No tenemos en el país un mecanismo en el que verdaderametne la gente de todos los niveles esté atenta por todo lo que implica su desarrollo en poco tiempo. Escuchaba a Carlos Elizondo contar alguna ocasiòn que mientras en Corea, todos los alumnos (ricos, pobres, guapos, feos) quieren estudiar en la Universidad Pública de Seúl por ser la mejor que existe, en México no ocurre eso. A pesar de que las escuelas públicas tienen una tasa de retorno mayor a la inversión que casi cualquier universidad privada, muchos aspiran a entrar a universidades de paga. Incluso cuando estaba en la prepa, jamás habría pensado estudiar en otra universidad pública que no fuese el CIDE. Antes me hubiera ido al ITAM, UDLA, UPAEP o IBERO.

En México falta un mecanismo en que los jóvenes de todo el país tengan 5 horas para demostrar todo lo que saben. Que en 5 horas todos nos estuviésemos jugando gran parte de nuestros sueños y futuro. Empieza un examen y todos tenemos 5 horas para demostrar que somos buenos, para demostrar que aspiramos a ser los mejores y para no caernos. Naturalmente muchos reprobarían, pero estoy seguro que aprenderían lo que es tener la presión de tirar un penal en una final del mundial, de estar frente a la oportunidad de sus vidas y no dejarla pasar, de saber que al menos dos años de tu vida dependen de sólo lo que puedas hacer en esas cinco horas y que desconcentración en un minuto puede marcar la diferencia.

Estoy más que de acuerdo que no todo radica ahí. Durante muchos años la UNAM fue la única escuela a la que se aspiraba. Algo más falló, pues en ese tiempo México no fue el país más competitivo del mundo. Faltó un proceso completamente transparente, que aspirasen a educación básica y media otros tantos alumnos del país, etc. Faltan muchas otras cosas, pero creo que en este momento ese factor aportaría demasiado. Después de mi chaqueta mental, creo lo mejor que puede hacerse para mejorar la competitividad es que los que tuvimos la oportunidad de estudiar nos sigamos esforzando por aprender más, pero redistribuyendo el conocimiento entre quien no tuvo tal oportunidad.

Nos da miedo enseñar a pescar al de junto porque quién sabe si luego va a pescar mejor que nosotros, aunque realmente eso no debería importar. Si uno se sigue preparando podrá pescar siempre mejor que los demás, y si ayuda a los otros a pescar, siempre te estarán agradecidos y empezaremos a aprender a competir, no sólo con el objetivo de ganar sino de simplemente esforzarnos y sentirnos satisfechos de haber mejorado.

Si no aprendemos a competir, seguro seguiremos fallando penales de manera sistemática en el momento decisivo. Por eso la foto: Omar Bravo en el Mundial después de fallar la manera más fácil de meter un gol que empataría un juego ante una de las mejores selecciones del mundo y que incluso lo colocaría en la lucha por el título de goleo de ese Mundial.

miércoles, 20 de febrero de 2008

Un buen adiós??

Ayer desperté con el anuncio de que Fidel Castro dejaba la presidencia de Cuba. Creo conocer poco del tema, mas me llama la atención de que es una de las noticias que nunca creí escuchar en mi vida. Me imaginé que antes México ganaría un mundial, que Rigoberta Menchú ganaría un concurso de belleza (bajo alguna jalada estilo: "Certamen internacional de belleza interna" o algo así), que se cayeran la Torre Eiffel y el Empire State simultáneamente por el inicio del Apocalipsis o que Fabiruchis apareciese en primera plana de un diario por golpeador de mujeres y mujeriego (que no es lo mismo que hombreriego).

Fidel Castro puede verse bajo distintas ópticas. Seguramente los más ambiciosos pensarán que es un cabrón. El único líder mundial (alguien corríjame si estoy equivocado) al que ni Estados Unidos no pudo tirar, incluso después de caído el comunismo. Una persona que llegó al poder con aquel ideal juvenil de rebeldía: derrocando a un tirano, después de entablar una revolución y siendo el guía físico, espiritual, militar e ideológico. Neta creo es el sueño de cualquiera. Un individuo al que le valía madres hablar más de 5 horas sin discursos escritos, con una oratoria propia de un genio. Un zorro en cuestiones políticas que desafiaba al Imperio, le exigía a los rusos lo imposible, lo conseguía y que finalmente sobrevivió en el poder por todo y a pesar de todo.

Fidel Castro es también un asesino. Un violador de derechos humanos y de las libertades polìticas más elementales. Castro sobrevivió en el poder y es de admirarse que Estados Unidos no lo tumbase, pero también es increíble que su propio pueblo no lo haya derrocado. ¿Es eso una cualidad? Desde el punto de vista romántico, de ninguna manera. Sin embargo, desde la visión de resultados por objetivos es una gran cualidad. Si bien tuvo la ventaja de vivir en una isla y que la gente que lo odiara a morir saliera huyendo(lo cual motiva a menor descontento social dentro de la isla), yo no puedo admirarlo totalmente. y preferiría el mundo y nuestros pueblos latinoamericanos dejasen de producir figuras de este tipo: todopoderosas, vivientes de la lambisconería, asesinos y represores por superviencia, etc.

Dentro de la reivindicación histórica que muchos le dan, recientemente leía en varios frentes situaciones como: Castro se va dejando XXX universitarios con gran nivel educativo, su medicina y deporte se encuentran entre las mejores del mundo, por lo que hizo un buen trabajo. Neta no estoy de acuerdo. Conceptualmente uno se educa para aspirar a una buena vida, situación que nunca alcanzaré si el gobierno en el que vivo no me deja estar en contra de algo, si priva mi capacidad para elegir si quiero ser un albañil o un deportista, o si juego beisbol mejor que el pitcher de los yankees de nueva york, y me priva de escoger ganar 20 millones de dólares en nueva york o 5 en miami, para estar cerca de mi mamá.

Ahora me entra otra duda existencial. ¿Dónde estamos mejor a nivel global? ¿En un México donde un niño que nace en la sierra tarahumara está condenado a morir a los cinco años por la falta de atención médica, o en Cuba donde sabes que simplemente ese niño no podrá hablar ni inconformarse desde los 20 años? ¿En el otro México en que un niño nacerá, crecerá, irá a la escuela, viajará por el mundo o su país, se podrá incoformar cuantas veces quiera y podrá escoger ser un flojo y aún así vivir bien porque heredará el negocio del papá o en Cuba, donde eese niño nacerá, crecerá, será deportista y ganará una medalla de oro para us país, y finalmente deberá seguir trabajando para educar a otros niños a que sean medallas de oro?

Todo cubano que he conocido es lo más buen pedo que he encontrado. Alegres, bailadores, desmadrosones, inteligente, en fin. No he encontrado persona nacida allá con la que de plano no haya sentido buena vibra. Espero este sea el inicio de una Cuba abierta al mundo y en que sus hisotrias dejen de ser trágicas para convertirse en una más de los tantos cuentos latinos.

Habrá cosas que particularmente no olvidaré nunca sobre Fidel y no quiero caer en las típicas historias que seguro leerán . Primero una ocasión en que era niño y transmitieron un discurso de él. No recuerdo con qué motivo, pero me asombró que en México los políticos siempre leían lo que decían y en aquella vez le pregunté a mi mamá cómo es que un señor podría hablar tanto sin que se le olvidara. También recuerdo a la perfección el día en que fue Juan Pablo II, pues me impresionó ver a un Castro sin su traje militar. Finlmente, busquen en Ares o en internet el archivo de "Broma a Fidel", hecho por el Vacilón de la Mañana. Es un programa de bromas telefónicas de Miami y fue impresionanete que le pudiera jugar una broma al mismísimo comandante Castro.

Si quieren saber más del Comandante, les recomiendo que busquen textos que haya escrito Jacobo Zabludovsky. Escribe los lunes en el Universal y creo es de las mejores plumas que hay en México. Él fue el único periodista que en aquel año nuevo de 1957 (¿? Trato de no corroborar información en internet, por lo que no estoy seguro si fue ese año exactamente) estaba con el Comandante y que menos de un mes después entró junto a él triunfante en La Habana y otras cosas.




A pesar de que no lo admire incondicionalmente, siempre le reconoceré el ideal de lucha revolucionaria que dejó entre los jóvenes. El anhelo de cambiar las cosas, por eso me quedo con el Castro de antes de 1958. A escasas tres cuadras del café "La Habana" de Bucareli, en la Ciudad de México (donde cuenta la leyenda planeó el golpe de Estado contra Batista), me pongo a pensar en que me tocó escuchar vivo sobre el último gran líder social latinoamericano.

Terminaré mi texto con un chiste, contado en alguna clase de Chabat. La revolución cubana tuvo tres grandes éxitos y tres grandes fracasos. Los éxitos fueron la medicina, la educación y el deporte. Por su parte, los tres grandes fracasos fueron: el desayuno, la comida y la cena.

Hasta la victoria, siempre.

sábado, 16 de febrero de 2008

Los últimos libros que he leído

La escasa distancia de la casa al trabajo me ha hecho devorar libros últimamente. En busca de levantar un poco el promedio de lectura anual, desde hace como unos 3 años procuro leer un libro al mes. En algunas ocasiones tardo mucho más, pero lo que busco es saber que al 31 de diciembre leí 12 libros.

Nunca me he considerado alguien que sepa lo que debe leer. Simplemente disfruto mucho la lectura, y me permitiré hacer unas cuantas recomendaciones, pues en algunas ocasiones uno no lee porque no sabe qué será bueno y despertará la imaginación como uno ansía. Estos son algunos de lso que he leído últimamente y recomiendo bastante.


En Busca de Klingsor. Jorge Volpi.
Lo estoy leyendo actualmente. Es una gran pieza con una de las mejores prosas que he podido encontrar últimamente. Maneja los tiempos con una destreza propia de García Márquez y con una dificultad mayor: sus personajes son reales (o al menos en los nombres) y no encuentras Aurelianos Buendías o una historia en Macondo. La historia se desarrolla durante la primera mitad del siglo XX y algunos personajes secundarios son Albert Einstein, el mismo Hitler y otras personalidades. Excelente opción. 

La Isla de la Pasión. Laura Restrepo.
Reconstrucción de lo ocurrido en la Isla de Clipperton, territorio mexicano durante varias décadas y perdida a través de la intervención de otra potencia. Es un pedazo de tierra a la mitad de la nada, donde una expedición en tiempos del porfiriato terminó en tragedia. Combina de forma magistral una investigación de campo sobre lo que sucedió, novela sobre o que la autora cree que pasó, y ensayos donde aclara las versiones encontradas y loq ue le motivó a escribir lo que al final incluyó. De lectura fácil, pequeño y con un costo menor a 70 pesos en su edición más barata.

Noticias del Imperio. Fernando del Paso.
La contraportada lo describre mejor que yo. Es una novela coral, donde a través de miles de voces se reconstruye parte de la historia del segundo imperio mexicano, el de Carlota y Maximiliano de Habsburgo. Es muy pesado de leer, y por momentos dan ganas de ya no continuar. Al final, la novela se confunde con la realidad histórica de una forma imperceptible y deja un gran sabor de boca. Fue votado por la Revista Nexos como la mejor novela mexicana de los últimos 25 años.

1984. George Orwell.
Nunca lo había terminado de leer, más por desidia que por falta de calidad. Describe de una forma fonumental el destino de una sociedad completamente totalitaria, en la que cada persona es observada hasta en lo que piensa. Fuente de inspiración del famoso Big Brother, cámara que graba todo y expone a los demás ante la autoridad. De este autor, también es ampliamente recomendable "Rebelión en la Granja", la historia de la Revolución rusa contada con animalitos jeeje.

Aparte de estos, que son los que últimamente me impactaron y encantaron, pongo mi lista de libros favoritos, por si alguien no sabe qué leer. 

1. Pedro Páramo. Juan Rulfo. 
2. Cien Años de Soledad. Gabriel García Márquez.
3. Arráncame la vida. Ángeles Mastretta.
4. El amor en tiempos de Cólera. Gabriel García Márquez.
5. Un Mundo Feliz. A. Huxley.
6. Aura. Carlos Fuentes.
7. Diablo Guardián. Xavier Velasco. 
8. El Padrino. Mario Puzo.
9. El Naranjo. Carlos Fuentes.

No están en orden de preferencias y en breve leeré "La virgen de los Sicarios", de Fernando Vallejo, novela con excelente crítica. Luego platicaré qué me pareció.

Finalmente, hay de todo tipo de opciones para leer un libro. La mayor parte de las editoriales manejan precios económicos en su mejor material (particularmente Alfaguara). Igualmetne, si no tienen dinero para hacer tal inversión, la siguiente página tiene muchos títulos muy buenos en versión pdf o word. Lo mejor de todo es que son gratuitos: www.librostauro.com.ar
 

lunes, 11 de febrero de 2008

Xq empezar un blog??

Leí este texto hace mucho tiempo y me parece sumamente importante rescatarlo. Más allá de que estén de acuerdo o no (porque a mi sí me parece que el MSN es una herramienta súper útil), es buena la reflexión sobre el poco uso que le damos a las nuevas formas de comunicación por internet en el país.

http://losmalnacidos.blogspot.com/2006/12/cierra-el-messenger.html

Participar

Hace algunos meses escribí este texto. Ojalá les sea interesante.
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En casi cualquier lugar se escucha hablar sobre participación: anuncios gubernamentales, programas televisivos, radiofónicos, solicitudes al salir de un restaurante. Pareciera que existe una gigantesca maquinación para hacernos participar. ¿en qué? A veces no lo sabemos. O quizás lo que no sepamos sea el alcance que tiene nuestra participación.

En los anuncios televisivos vemos a una mujer preciosa y excelente cuerpo, acompañada de un individuo ciertamente guapo y con sonrisa coqueta, invitándonos a llamar para ganar un premio. El analista de fútbol exige que participemos dando nuestra opinión sobre cómo vimos el funcionamiento de la selección. En la sección de espectáculos solicitan que participemos comentando el nuevo romance de la estrella de moda. Los noticieros piden nuestra participación para analizar las acciones de los políticos. El gobierno pide nuestra participación para aplicar políticas públicas.



La lista es larguísima y está acompañada de frases trilladas: participa, tu opinión es importante. Tu participación es lo que cuenta. Llámenos, estamos esperando su participación. Participando ganamos todos. Sin tu participación no estamos completos.

Tantas frases se dicen que el sentido llega a perderse. Pero ¿qué tanto vale nuestra participación?. ¿Realmente aportamos algo? ¿Verdaderamente es tan importante nuestra participación? ¿Qué beneficios obtenemos a nivel individual y global con esta acción?

Participar significa tomar parte de las acciones. En lugar de ver lo que ocurre sin opinar o criticar sobre lo que pasa sin actuar, participar implica ser del grupo de personas que hacen que las cosas pasen. La participación significa cooperar con otras personas para solucionar los problemas que ocurren dentro de una sociedad. Esta cooperación trae innumerables beneficios a las sociedades.

Hace algunos años tuve la oportunidad de asistir a comunidades de la Sierra Norte de Puebla como parte de una actividad de voluntariado. En esa ocasión, pude darme cuenta de la importancia de participar y cooperar con los demás en torno a la solución de los problemas comunes. El voluntariado en que participé, consistía en vivir una semana en dichas comunidades para brindarles ayuda, talleres, experiencia, etc. En total, durante cuatro años acudí a doce comunidades, contando varias de ellas con graves condiciones de pobreza. Sin embargo, una e ellas era particularmente rica dentro de su pobreza.

La comunidad rica tenía como 180 casas con un promedio de 5 personas por casa, aproximadamente. A pesar de encontrarse a hora y media de la cabecera municipal por un camino de terracería, la gente vivía aceptablemente bien y existía una relación cordial entre los habitantes. La escuela primaria contaba con una cancha de básquetbol en buen estado: pintada, con canasta y redes bien mantenidas; las aulas de la escuela tenían bancas para todos los niños, sentándose un máximo de dos niños por mesa; cada mesa y cada silla de la escuela se encontraban en excelentes condiciones. Cuando fui por primera vez se estaba construyendo la telesecundaria como una forma de evitar que los jóvenes emigrasen. La Iglesia contaba con bancas igualmente muy limpias, el piso se encontraba bien barrido, trapeado e incluso las imágenes de los santos llegaban a ser tantas, que sobraban. Cuando tres años después fui por última vez, estaba construyéndose el campanario de la Iglesia y estaba planeándose la gestión para solicitar una Institución de Educación Técnica Media Superior o equivalente.

La comunidad más pobre que me tocó visitar era radicalmente opuesta. Ella se encontraba a una distancia similar de la cabecera municipal que la anterior, pero hacia otra dirección. Habían alrededor de 70 casas, con un promedio de 8 personas por casa. La gente no te hablaba a menos de que te acercaras con ellos, quizás provocado por ser una región preponderamente indígena y explotada durante siglos. Más allá de eso, en ese lugar la Iglesia no tenía siquiera puerta y una figura religiosa era lo único que había adentro, junto con tres tablones y algunas cajas para sostenerlos. En la escuela, los niños que llegaban tarde debían tomar clases de pie o sentados en la tierra, pues no alcanzaban el número de bancas de los salones y en aquel entonces no se contaba con un piso firme.

Numerosas hipótesis se me ocurrieron para explicar dichas diferencias. Hoy, a más de cinco años de distancia y manteniendo todavía relación con gente de ambas comunidades, puedo afirmar que la realidad de ambos lugares se resume sólo en una palabra: participación.

En la comunidad rica, todos los hombres mayores de 14 años dedicaban un día para los demás. Todos los lunes eran días de faena. En la faena, los hombres dedicaban uno de sus días laborales en beneficio de la comunidad, mientras las mujeres no cocinaban sólo para su esposo, sino para todos los hombres que realizaban faena.

La faena consistía en resolver los problemas de la comunidad que podía resolver la misma comunidad. Si la cancha de básquetbol tenía la pintura desgastada, todos cooperaban pintándola, al terminar se podaba el pasto que existía alrededor con machetes, se atoraban las tuercas del tablero o se barría toda la superficie. En fin, cualquier cosa que beneficiara a los demás. Si se avecinaba una celebración religiosa, las señoras cortaban papel picado en figuritas para adornar, para que después los hombres se dedicaran a colocar los adornos, mientras otros barrían, trapeaban, pintaban o limpiaban una imagen religiosa.

Si no había dinero para la pintura se organizaba una venta de fruta en la que algunos iban a cortar mameys, otros sandías, otros salían a vender la fruta, etc. Durante el verano se organizaban ventas de paletas de hielo, donde las dos familias que contaban con refrigerador lo prestaban, mientras que otros iban por los limones, otros los cortaban a la mitad, otros ponían el agua de limón en bolsitas, etc. Si faltaban recursos, no se preocupaban porque no existiesen, sino se ocupaban en conseguirlos. Al final del año, al menos 150 hombres dedicaban un día de su trabajo a la semana en resolver los problemas comunes, mejorar su entorno y salir adelante. En largo plazo, los beneficios de realizar mantenimiento a la comunidad eran palpables. Todos los demás días, la gente se dedicaba a las actividades con las que sobrevivía.

En la comunidad más pobre la gente no se reunía cada semana para dedicarle un día a los demás. En lugar de eso, el juez de paz iba al municipio a solicitar su intervención ante cualquier eventualidad. Alguna vez me comentó que regresaba de la oficina municipal, pues fue a solicitar que se arreglase uno de los maderos que sirven como sillas para los niños en la escuela, cuando perfectamente alguna persona de la comunidad que supiese algo de carpintería -que los hay-, podría hacerlo. Quizás el municipio arregle algunas de las cosas, pero mientras canaliza la demanda, un niño no puede tomar asiento en la escuela. Esto a largo plazo produce que escaseen los servicios y sea más y más difícil actuar para cambiar la realidad.

El ejemplo que más me impactó sobre las ventajas de la cooperación y participación fue cuando ocurrió un desastre natural. Durante el otoño de 1999, en la Sierra Norte de Puebla ocurrió un gran desastre. Las lluvias fueron tantas y tan intensas que algunos caminos se destrozaron. Las autoridades municipales y estatales recibieron decenas de peticiones de apoyo.

Dos semanas después de que las lluvias pararon, las autoridades municipales llegaron a la comunidad pobre. Tardaron dos días en rehabilitar el camino y lograr que una camioneta pasase por ahí. El desastre había dejado incomunicados a los pobladores y después fue necesario llevar una brigada que reorganizara la cosecha para retirar lo que se había perdido y aprovechar lo que se salvó para alimentar a la gente. Aparte, fue necesario llevar kilos y kilos de alimento.

Casi tres semanas después de que paró de llover, el gobierno llegó a la comunidad rica. Como el camino era más accidentado y las solicitudes muchas, el auxilio tardó más en llegar. Se había recibido el reporte de que el puente de unos 30 metros que comunicaba a la comunidad rica con el poblado cercano se había derrumbado. Cuando los auxilios de la autoridad llegaron, lo hicieron arribando a la comunidad pasando por el puente que habían ido a levantar.

Gente de la comunidad rica me comentaría después que el día que dejó de llover, ellos se vieron en el atrio de la Iglesia para ver qué podía hacerse. En dos días reconstruyeron el puente con los conocimientos de albañilería que tenían varios de ellos. Los materiales fueron aportados por lo que sobraba de la última construcción que habían realizado. Después de hacer eso, se dedicaron a ayudarse entre sí. Distribuyeron los alimentos y si bien es cierto no pudieron comer esas 180 casas como estaban acostumbradas, al menos no padecieron hambre.

El grado de organización y participación de ambas comunidades hizo que las personas participativas no sufrieran. Los hizo trabajar en lugar de admirar la tragedia y preguntarse qué hacer. La gente de la comunidad rica ya sabía qué hacer. Mientras que en la comunidad pobre costó más ponerse de acuerdo. Esperaron a que el juez de paz llevase la solicitud y mientras, padecieron hambre, o al menos más hambre de la que hubieran padecido de haber cooperado regularmente.


Esto fue posible sólo con un día a la semana de colaboración entre la gente. ¿Te imaginas lo que podrías hacer si el sábado dedicas medio día a alguna labor en beneficio de los demás? Un día a la semana puede hacer la diferencia al terminar un año. No es necesario tratar de cambiar el mundo o toda la vida de un lugar que no conoces. Con un día a la semana se puede cambiar mucho del entorno inmediato.

viernes, 8 de febrero de 2008

Cual... realidad???


En algunas ocasiones me lamento de ya no estar estudiando. Anhelo el despertarme con la máxima preocupación de pasar un examen, pensar en lo que diré para la clase en la que no leí, divagar sobre el tema del que tengo que hacer mi ensayo final, en fin. La escuela trae al ser humano un momento de reflexión para el que la vida diaria no es muy útil. Hoy con menos de un año de experiencia como trabajador de tiempo completo, también lamento no tener a la mano un profesor dedicado todo el día a recordarme los autores o lecturas que me puedan ser útiles.

Esto viene a colación porque no puedo recordar un texto que leí en el último semestre de la carrera. Me acuerdo que fue utilizado como prólogo a un curso sobre metodología de la investigación, mas tal libro no sólo argumentaba sobre cómo investigar, sino la esencia misma de la investigación. A través de un resumen histórico sobre la evolución del pensamiento, su punto era demostrar algunas cosas que no pueden pasar de largo para quien quiera conocer. Las más notables que recuerdo fueron:

1. Los datos duros no existen, son simples aproximaciones.

2. No hay fuentes completamente confiables, todas son susceptibles de modificaciones.

3. La realidad... la realidad... inalcanzable. No podemos decir que algo fue, pues al usar palabras forzosamente le estamos poniendo situaciones imaginarias que fueron planteadas por otras personas y bajo otras circunstancias. La casa es hermosa, se cayó y murió, está en el cuadrante 45, vive en el número cinco de la calle Libertad, el libro está en el escritorio.

4. Generalización vs Individualización. Qué es mejor? Explicar muchas cosas con pocas variables, con el riesgo de que te alejes tanto de lo que quieres explicar que cuando lo hagas, ya te encontrarás demasiado lejos de lo que hablabas... o... explicar una sola cosa, sin importar que se parezca a otras miles o que se encuentre a nanometros de distancia, lo que quise explicar sólo me sirve para este caso específico.

En el mundo real esto sirve para... para... jejeje. Creo sólo para ordenar las ideas y dar argumentos esporádicos para cuando te convenga. Si tu jefe te pregunta por qué no tomaste a X fuente como parte fundamental de lo que estás haciendo, simplemente echando un rollo sobre que tal indicador no te ayuda a medir lo que quieres usar porque tienes X factor exógeno que te afecta, o que obtener tal cosa es muy costoso y te reflejará menos que lo que estás haciendo, en fin. Filosóficamente es hermoso y te hace pensar mucho, pero prácticamente... no sirve para nada.

A una persona que quiere comprar un producto no le importará si las calorías que busca evitar para no subir de peso son algo real o un invento, yo no compraría una computadora si me pongo a pensar sobre que las imágenes que me presenta son irreales, no utilizaría una pluma si empiezo a buscar en que lo que dibuje sobre ella sólo tiene sentido porque así se lo damos, pero en un mundo completamente real (donde todo sea visible, olible, tocable, en otras palabras: sensible e inteligible) no existiría.

Más allá del sofismo que podría utilizarse a este orden de las ideas, me da curiosidad el pensar que yo quería hacer una crítica al periodismo de mi lugar de origen, y terminé echándome una discusión filosófica. Quizás en los siguientes diez minutos de ocio que tenga en el trabajo. Claro... si mi trabajo sigue siendo real y útil.

Para terminar mi chaqueta mental contaré un chiste que me parece el que mejor describe el anhelo de realidad.

Un profesor de la facultad de filosofía más cabrona a nivel mundial tenía fama de siempre reprobar a sus alumnos, al menos en el primer examen. La calificación de la materia consistía en un único examen de una sola pregunta. Los alumnos de esa materia, en vano se desvelaban durante semanas leyendo a todos los textos, desde Aristóteles, Descartes, Santo Tomás, Nietzche, Kant, Hegel, Nezahualcóyotl, Confucio, etc. Debían saber argumentos de todo tipo de filósofos sobre todo tipo de temas y todo tipo de culturas.

El día del examen, el profesor llega al salón de clases y deja sobre su escritorio su maletín. Los alumnos en completo silencio esperaban a que anotara la única pregunta en el pizarrón. El profesor toma un plumón y escribe con letra clara: “Pregunta única: Demuestre que el escritorio no existe”. Acto seguido, el profesor toma sus cosas del escritorio, sale del salón de clases y se va.

Los alumnos se quedaron atónitos. Era el momento de que demostraran todo lo que estudiaron y con argumentos probaran la inexistencia de la mesa. No habían terminado algunos de pensar cómo empezarían su ensayo, cuando un alumno se levanta de su pupitre y deja su hoja de examen sobre el escritorio. Al parecer se había rendido, o había terminado en un tiempo inusual.
La mayor parte de la clase no puso atención y comenzaron a escribir. El que más tardó, dilató seis horas en salir del salón de clases, después de demostrar con algoritmos, argumentos, matrices, conjugaciones y N cantidad de formas de decir las cosas, que el pupitre no existía.

Pasan las semanas y llega la hora de recibir calificaciones. Sorpresivamente todos habían reprobado menos una persona. El alumno que salió primero del salón de clases había sido el único aprobado, y no sólo eso, había obtenido la calificación más alta.

-¿Cuál habrá sido su respuesta?- se preguntaban sus compañeros.

La respuesta era muy sencilla.

Ante el cuestionamiento: demuestre que el escritorio no existe, el alumno escribió únicamente en su hoja de papel: ¿cuál escritorio?

viernes, 28 de diciembre de 2007

El pambolazo


El futbol tiene una esencia que lo hace irresistible. Es multifacético y tiene millones de rostros. Es democrático, burgués, populachero, comerciante, burócrata, socializador, inspirador. Puede tomar casi cualquier figura, principalmente por las pocas restricciones que tiene para poder ingresar a verlo o practicarlo.

Millones de seres humanos lo pueden jugar, pues sólo basta con poder caminar. Esto provoca que todos aquellos que hayamos tocado un balón con el pie (sin importar lo diestros que fuimos) comprendamos a plenitud la complejidad de llevarse a 5 rivales como Messi, de lograr un gol de chilena como Hugo Sánchez, o de atajar un balón imposible como Memo Ochoa. Comprendemos el juego y su complejidad.

La mayoría distinguimos entre una gran jugada y una de rutina, entre un golazo y un gol afortunado, entre una falta táctica y una entrada criminal. El fútbol nace, a diferencia de otros deportes, en un sinfin de lugares. La diferencia en la manera de aprenderlo en distintos lugares del mundo tiene únicamente diferentes detalles menores. Un niño que viva en la riviera francesa juega con la pelota como un niño en la Sierra de Guerrero o en las fabelas de Rio de Janeiro, siendo la única diferencia la textura y marca del balón. Ambos tienen la capacidad inicial de hacer jugadas parecidas, e incluso es más probable que el de las fabelas llegue más lejos que el francés (no voy a ahondar en explicaciones sobre por qué se da esto).

El futbol adopta figuras diversas que cada quien ve como gusta hacerlo, y eso hace que nos sintamos emocionados al verlo. Otros deportes no tienen la simpleza de poder jugarse únicamente con dos piedras que simulen una portería, y un balón (o en el peor de los casos con una piedrita o un envase de frutsi) al cual patear. No es necesario tener más instrumentos como una cancha con medidas estrictas (beisbol), un juez que determine cada jugada (tae kwon do), una canasta a determinada altura (basquet), una red de determinado material con los postes de la cual colgarla a distancias específicas (volley), un balón difícilmente imitable (futbol americano) una raqueta (tenis) o una amplia instrucción en academias (esgrima o algún otro).

Quizás en otros siglos, cuando todas las personas (excepto quizás los campesinos de algunas regiones) hayan tenido espadas en sus hogares y guerras al por mayor, la lucha habría sido más emocionante que sólo patear un balón. En este siglo, el futbol permite la emoción de identidad necesaria para el ser humano (destacar aquello que te hace distinto del de enfrente) sin correr riesgos. La vida está asegurada y permite la misma adrenalina que una guerra, donde la vida que se buscaba preservar era la nacional, pues la personal estaba perdida. El futbol da esa emoción sin riesgo a perder territorio, familiares o la vida, pues simplemente es un juego.